Esta semana, no vengo con un post de los habituales para hablaros sobre la tienda, esta semana vengo con un post más personal, con un nudo en el estomago que me apetecía compartir y desatar.
Desde el sábado por la tarde no puedo parar de pensar en Pablo Raez, no paro de repetirme que porque la vida ha sido tan injusta por llevarse a una persona con tantas ganas de vivir, tan joven y tan luchadora. No quiero imaginarme como estarán sus amigos y familiares, pero siendo madre no puedo dejar de pensar en esa madre a la que esta vida, acaba de arrebatarle a su hijo con tan solo 20 años.
Personalmente Pablo me ha hecho abrir los ojos y empezar a ver la vida de otra manera. Siempre he sido una persona que se come
Hace unos días tuve uno de esos días de los de querer borrar del calendario. Ese día había recibido otra noticia que no ayudaba en nada a salir de la situación económica en la que ahora mismo estamos metidos (y de la que estoy segura de que saldremos antes o después) después de estar toda la mañana compadeciendome y preguntándome porque a mi, a la tarde cuando vi a mis hijos, me sorprendió mucho que mi hijo mayor de 7 años, me dijera que no le gustaba verme así todos los días. Se me hizo un nudo en la garganta y le pregunte que como era así y el me respondió que con esa cara triste.
La verdad es que eso fue una bofetada de realidad, hasta mi hijo veía que no era feliz, y al final el por mi culpa tampoco lo esta siendo, ya que el estaba preocupado por verme así de triste.
Así es que el sábado cuando me enteré de la muerte de Pablo, no me lo podía creer. No puede ser pensé, una persona con tanta, tantísima vida por delante y con esa filosofía de vida se ha ido!
Un chaval que con su lucha había conseguido tanto. Solo en la provincia de Málaga las donaciones de médula habían aumentado en un 1000% .
Y que el a pesar de estar pasando por el infierno que tiene que ser sufrir leucenia estaba agradecido de haber llegado a las personas, y haber podido concienciar a tanta gente de la importancia de donar médula.
El #retounmillon de donaciones hoy mas que nunca tiene que ser una realidad que empezó el y que ahora nos toca terminar a nosotros, porque por desgracia es una enfermedad de la que nadie está a salvo, y que nos puede tocar a cualquiera, y como el decía ayudar a los demás es ayudarse también a uno mismo. Pongamos todos nuestro granito de arena y donemoas médula!
Despido este post dándote las gracias primero por la concienciación y segundo por abrirme los ojos y haberme dado una lección de vida que espero no volver a olvidar nunca.
Como el decía: la historia de Pablo Raez no es historia de pena, si no una historia de superación y fuerza, y no solo personal, si no hacia todos. Hay que darle más importancia a la vida, a estar bien, a tener salud. Intentar dar más a los demás, al final eso es lo que nos vamos a llevar, no lo material, si no las experiencias vividas!

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