Esta semana, no vengo con un post de los habituales para hablaros sobre la tienda, esta semana vengo con un post más personal, con un nudo en el estomago que me apetecía compartir y desatar.
Desde el sábado por la tarde no puedo parar de pensar en Pablo Raez, no paro de repetirme que porque la vida ha sido tan injusta por llevarse a una persona con tantas ganas de vivir, tan joven y tan luchadora. No quiero imaginarme como estarán sus amigos y familiares, pero siendo madre no puedo dejar de pensar en esa madre a la que esta vida, acaba de arrebatarle a su hijo con tan solo 20 años.
Personalmente Pablo me ha hecho abrir los ojos y empezar a ver la vida de otra manera. Siempre he sido una persona que se come
mucho muchisimo la cabeza por todo, y que como se suele decir se ahoga en un vaso de agua. De las que en vez de vivir el presente, proyecta siempre hacia el futuro, y no para de pensar en el "que pasará si..." por lo que no estoy disfrutando de lo que está pasando, ni dejo que los que me rodean disfruten tampoco.