Ya me esta pasando factura la medio primera semana de vacaciones de
los pitufos, y es que yo para estas horas, (martes 21.58) ya solía tener
casi casi dos semanas de blog escritas, pero como tengo a los polluelos
en casa y casualidad mi marido esta semana por la tarde no esta en
casa, no tengo tiempo casi ni para respirar.
No te das cuenta de lo que absorven los niños hasta que los tienes todo el día pegados a tus faldas...
Pero lamentaciones a un lado hoy os traigo un post que espero que os guste.
Hace
dos domingos, como suele ser muy habitual por el norte el día salio
bastante chafadito, xirimiri, y frió, si frió no fresco, frioooooo.
Claro cuando estas toda la semana trabajando y el único día libre que
tienes es el domingo lo que menos te apetece es quedarte en casa, -o
bueno igual si, aunque con niños no es muy recomendable- el caso es que
por la mañana bajamos a echar unos tragos por el pueblo, y a la tarde,
después de una siesta (que nadie me la quite por favor) parecía que el
día iba a abrir y como ya era tarde para ir lejos, nos quedamos cerquita
y se me ocurrió ir a hacernos unas fotos, a unos troncos que había
visto días atrás desde la carretera y a los que en un principio no
pudimos acceder porque nos metimos por el sitio equivocado, pero que
después de fijarme varias veces, di con el sitio perfecto!
Así es que me asegure de que mi cámara tenia batería hasta los topes, cogí a mi tropa y nos fuimos a hacer unas fotos!!
Y
es que si tienes Instagram, habrás observado que en la mayoría de las
galerías no suele faltar la típica foto con troncos apilados así es que a
mi era algo que me faltaba...
Como
veis la ropa que llevábamos no era la mas indicada para andar entre
troncos, piñas barro y resina, pero que le vamos a hacer si estaba tan
emocionada con hacer las fotos, que les deje la ropa de los "domingos"
puesta.
Cuando llegamos allí había muchos montones de
troncos por casi todo el camino y disfrutamos todos, y cuando digo todos
me refiero a los 4 haciéndonos las fotos.
Tanto
que hasta mi maridin se ofreció a hacerme alguna que otra foto, y
aunque la mayoría salieron borrosas, no me importa porque reflejan ese
momento en el que los cuatro disfrutamos de una tarde de domingo!
Y
cuando ya nos íbamos para el coche, nos encontramos con unas cuantas
ruedas por allí, la pena es que las vimos al final y que mi hijo mayor
iba de blanco, que si no....
Ahora
ya sabemos donde tenemos un buen escenario natural para nuestras fotos
del álbum familiar y estoy segura de que volveremos pronto ;)
Un besito y nos vemos la próxima semana, SI LLEGO!!!!!
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